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Asturias, paraíso natural para el oso pardo

Es una buena noticia para todos saber que la población de osos pardos en Asturias ha sufrido un incremento significativo en los últimos años. A pesar de los muchos intentos de repoblación que se hicieron desde varios frentes ecologistas y naturistas, junto a la ayuda de las distintas administraciones, parecía que no había manera de conseguir que el número de estos animales en estado salvaje aumentara; sin embargo, desde el 2015, la cifra de hembras embarazadas y de crías empezó a crecer a un ritmo lento después de estos años de incertidumbre.

Por fin, se puede decir que la observación de osos en Asturias, junto con todas las técnicas de repoblación, ha dado sus frutos. Se pueden contabilizar en la actualidad más de 250 ejemplares de oso pardo, y aunque parece haber algunos problemas de migración por parte de hembras en edad fértil que detendrían la tendencia al crecimiento del número de población, es una buena noticia, ya que se ha superado el récord que se produjo hace unos años tras el que se estancó el crecimiento de la especie.

Aunque en el siglo pasado España contaba con una población de osos pardos bastante importante, en pocos años se redujo drásticamente, hasta quedar al borde de la extinción. En la actualidad, la zona del cantábrico, sobre todo Asturias, se ha convertido en un verdadero refugio para esta especie, que ha encontrado en estas tierras un habitat bastante adecuado para su desarrollo y reproducción; el clima y su geografía aumentan considerablemente las posibilidades de que la especie pueda recuperarse en este lugar, y se llegue a un buen número de osos maduros (por algo será que los asturianos tienen fama de ser hombres de pelo en pecho, quizá por influencia de sus hermanos plantígrados, jeje).

En realidad, también se está dando un repunte del número de ejemplares de esta especie de osos en la zona pirenaica, tanto en tierras españolas como francesas. Los expertos creen que esto es debido a la medida que hace un tiempo se llevó a cabo, llevando algunas hembras en edad fértil a esta parte del país; al principio no pareció que se adaptaran bien y consiguieran encontrar machos que las fecundaran, pero en algún momento la tendencia cambió, y ahora, sobre todo en la zona del país vecino, se nota tanto la nueva población de osos, que algunas localidades están teniendo verdaderos problemas con el tema de sus cultivos y ganadería. Han ido surgiendo algunos conflictos que se han intentado solventar sobre la marcha, y las autoridades y expertos aseguran que, aunque por el momento pueden causar alguna molestia, el aumento del número de ejemplares oseznos permitiría estudiar sus costumbres y territorios, y así comenzar a crear un plan de repoblación para evitar el acercamiento a los asentamientos humanos a la vez que se cuidaría de su hábitat en estado salvaje. Y si estos problemas llegaran a arreglarse en Francia, no habría problema en traspasar esos planes a este lado de los Pirineos, consiguiendo con seguridad los mismos buenos resultados.

Por lo que, así las cosas, no sería tan extraño ver en la próxima festa do orgullo algún ejemplar de la especie plantígrada, como ya se quiso hacer hace un tiempo. Por supuesto, esperamos que de ser así, los animales sean tratados con respeto y cuidado, siempre bajo el ojo vigilante de las autoridades que velen por sus derechos. Y es que es todo un espectáculo ver uno de estos animales de cerca, cosa además bastante extraordinaria por su complejidad, aunque lo mejor es saber que su supervivencia en estado salvaje en nuestras tierras es no sólo posible, sino deseable.