Día: 13 junio, 2018

Ser lesbiana en Asturias, ¿se hace o se nace?

Hace algo más de un mes, estaba bastante satisfecho al leer en la prensa regional que nuestra comunidad iba a estudiar una ley en la que se permitiera a las lesbianas acceder a la reproducción asistida mediante el sistema financiado de la seguridad social, eliminando la premisa que lo impedía, que era ser declarada una mujer estéril antes de poder someterse a ese tratamiento de forma gratuita. Aunque realmente me parece que esa condición ya está bastante pasada de moda teniendo en cuenta los modelos de familia que actualmente se están dando en la sociedad moderna, tengo claro que algunas condiciones habría que ponerse y que sería necesario buscarlas para hacer más equitativa y justa el acceso a este tipo de reproducción asistida; así que me alegré por el colectivo de mujeres en general, y el de las lesbianas en particular, y de que nos hayamos puesto a la altura de otras comunidades en este avance social tan importante.

Pero luego, he leído cierto artículo sobre el lesbianismo que me ha hecho temblar las piernas, no sabiendo muy bien por dónde coger un estudio que se supone científico, o sea, demostrado con datos empíricos, de esos que no se pueden refutar porque son infalibles. Sin embargo, la controversia está servida, porque el colectivo de lesbianas ha salido inmediatamente a rebatirlo, aunque sospecho que más como feministas que como mujeres homosexuales, o quizá también por esto, que no me queda claro algunas veces dónde está la frontera. La cuestión es que, no sólo habría que suponer que la homosexualidad se lleva en los genes, aunque cuidado: no sería algo determinado por ellos, sino predispuesto, es decir, tendrían que darse otros factores en conjunto para que una persona acabara prefiriendo sexualmente a otras de su mismo sexo; a lo difícilmente demostrable de esto, habría que unir, como digo, una conclusión cuando menos curiosa: el lesbianismo habría aparecido en el adn femenino gracias a la evolución del deseo masculino, que preferiría con mucho para su reproducción a las mujeres lesbianas.

¿Cómo sería eso, y de dónde ha aparecido? Bueno, pues resulta que se ha hecho una encuesta sobre el tema a más de 1500 personas, aunque, curiosamente, todas ellas son heterosexuales; primer punto que critica, y con razón, el colectivo de tortilleras. Parece ser que esto pasaría porque los hombres, al aparearse con mujeres homosexuales, tendrían la seguridad de que los hijos serían suyos, ya que de producirse una infidelidad, sería con otra mujer y sería imposible la reproducción. A mí la teoría, más allá de la ciencia, me parece extraña, aunque no dudo de que algún que otro varón haya tenido esa idea en algún momento de la historia del mundo (después de todo, tenemos millones de años de historia, y han dado para muchos millones de pensamientos, unos más absurdos que otros); y no sé si realmente da para mucho, teniendo en cuenta que se supone que las primeras comunidades de seres humanos eran matriarcales precisamente por ese motivo, el de seguir la línea de sangre, aunque después, por otros factores múltiples, el patriarcado se convirtiera en la piedra angular de nuestra sociedad. De cualquier forma, los cuernos nunca sienta bien, con un hombre o una mujer, lo mismo da; y se sabe que eso de criar hijos de otros ha sido algo muy frecuente en la historia, y en muchos casos, a sabiendas, sin que por eso se hayan preferido amantes de tu pareja del mismo sexo.

A mí, en realidad , lo que me preocupa son las lesbianas jovencitas que poco a poco intentan dar un paso en esta sociedad aceptando su condición primero, y después dejando que las acepten los demás. Cosas como estas pueden volver loca a una chica joven que descubra que le gustan otras chicas, con la cantidad de prejuicios que aún hoy existen, y por supuesto el terremoto emocional y psicológico que eso supone en su vida y en la de su familia. La verdad, siempre me pregunto por qué estamos tan interesados en saber de dónde viene la homosexualidad, una vez que hemos comprendido que es tan natural como la heterosexualidad, ¿o es que no lo hemos hecho? Algo falla en este razonamiento, y espero que las nuevas generaciones de bolleras no se vean demasiado influidas por estudios absurdos que no aportan nada y que tampoco van a ser de ayuda.